Dejar de ser un ocupa en la casa de tus viejos para
convertirte en un indigente con casa propia es un mal necesario. Por eso mismo
en los siguientes párrafos pretenderé plasmar los pro (con esta palabra espero
no dañar los sentimientos políticos de ningún oficialista) y los contra de vivir
solo, intentando animar y desmotivar al
mismo tiempo a todos aquellos que todavía no llegan a ese punto en sus vidas.
*Llegás a tu casa, abrís la puerta y te encontrás con el
descajete total; cerras la puerta, mirás
el desorden por unos tres minutos más mientras una tuca olvidada en el cenicero
se transforma en un pasaporte a la felicidad y te obliga a compartir esa
alegría con un disco de Ilia Kuryaki. En media hora lo único que ha cambiado es
tu posición, antes estabas sentado fumando, ahora estás parado en la silla
bailando como un idiota e intentando mantener el equilibrio al compás de la
música. Cuatro horas más tarde, cuando la culpa está a punto de acecharte,
corrés como un tigre al dormitorio sin prender la luz, para no ver el quilombo
que es tu habitación, y te concentrás en el mundo perfecto e imaginario que
todos creamos antes de dormir.
*Los platos sucios se lavan solo cuando las ganas lo
permiten, también en ocasiones de extrema vergüenza o cuando ya no hay en que
depositar los aliementos. Por otra parte, la taza que se usa para desayunar se
reutiliza al día siguiente y el café que queda en el fondo también.
*Sos dueño de transformarte en un zombie y quedarte colgado
por horas, de charlar con los objetos de decoración, de debatir con los
panelista de 678 a los gritos, de imaginar que el aparato que despide perfume en
el comedor es un gato que ronronea, de hacer pichí con la puerta abierta, de
masturbarte en la cocina mientras hierve el agua para los fideos, de pasearte
totalmente en bolas por toda la casa y de cantar sin que nadie te diga que lo
haces como el orto.
*Cuidás mucho más la limpieza de tu ropa, por lo tanto una
manchita insignificante que antes era motivo para colocarla en el tacho de la
ropa sucia ahora es objeto de decoración de alguna prenda. Lo que ya está muy
manchado se utiliza como pijama en el invierno.
*Las reglas las ponés vos. Nada de salpicar el espejo con
agua, el toallón es exclusivamente de
uso personal, está totalmente prohibido
intentar reproducir un video de Arjona o algún romanticón que se le parezca, la
cama es tendida por la última persona que dejó la casa, las drogas se cortan
con la tijera de las drogas y no con la que se cortan las uñas. Si alguna persona
objeta sobre la temperatura del ambiente, el olorcito a pucho, o lo caliente
que sale el agua de la ducha, que la siga fumando, ya que es un huésped y su
opinión no importa.
*La palabra lavarropas la repetís unas cincuenta veces al
día, siempre acompañado de un “que cagada que no tengo”. Será tu karma
constante hasta que puedas simular un casamiento y pongas una lista de regalos
en Garbapito. No hay excusas válidas para llevar la ropa sucia a tu EX casa. La
ropita se lava a MANO, lamentablemente ese bello electrodoméstico de carga frontal ubicado en el
domicilio ajeno ya no te pertenece.
*Vas de visita a la
casa de tu madre para experimentar
aunque sea una vez a la semana el gustito a comida casera. Previamente
practicás el uso de los cubiertos y te
adiestras para comer vestido y sentado en una mesa. Cabe aclarar que la
sensación de comer con mantel e individuales, de beber en un vaso y no del pico de la botella y sobre
todo de no tener un teclado lleno de migas al lado del plato es muy extraña.
*Tus amigos abusan del hecho que vivas solo, por eso mismo
tu casa siempre es el hostel más cercano, el lugar perfecto para juntarse a
tomar algo, el punto justo para que todos se encuentren y por qué no, el sitio
indicado para desordenar y hacer quilombo también. Misteriosamente ellos saben
dónde se encuentra el destapador de bebidas y las reservas de alimentos pero no
el lugar donde está la esponja para lavar los platos y el lampazo para limpiar
el piso.
*El miedo hace que el
tracto urinario se te afloje cada vez que llegás al supermercado. Sacrificas la
calidad, que antes era una prioridad, para sucumbirte en el mundo de los fideos
de promoción, del azúcar que no endulza, del shampoo que te deja el pelo duro,
del papel higiénico gris y de las galletas
con gusto a cartón corrugado. La carne solo la ves en los asados del
domingo o en el Cuarto de Libra de Mc Donald´s, casi nunca en tu heladera.
De todas maneras
vivir solo es un verdadero privilegio. Poder
tener tus cosas, tu casa, ser el dueño absoluto de tus mugres, de las
plaga de hormigas en la cocina, del desastre organizado en general crea una
cierta satisfacción que solo los que tienen su propio hogar pueden entender.
Noviembre me hizo, me hace y me seguirá haciendo el amor, pero
estoy segura de que a diciembre me lo cojo yo.
jajajajaj... me estarían pasando todas, y para que veas que es verdad hace unos días escribía esto:
ResponderEliminarhttp://www.elmendolotudo.com.ar/2012/06/06/40-cosas-que-debes-saber-antes-de-irte-a-vivir-solo/
Como dije antes: "dejar de ser un ocupa en la casa de tus viejos, para convertirte en un indigente con casa propia, es un mal NECESARIO"
ResponderEliminar¡Qué feo es crecer, por la concha de la oveja!